domingo, 25 de septiembre de 2011

Un dispositivo económico ayuda a los alumnos con hipoacusia

Ochenta escuelas de educación especial del país ya poseen un dispositivo fabricado por alumnos de escuelas técnicas para que los chicos con disminución auditiva puedan escuchar la clase. Un receptor muy económico, del tamaño de una cajita de fósforos, en poco tiempo permitirá que lo usen los chicos que no pueden acceder a un audífono.
Con 37 piezas electrónicas que no superan los 60 pesos y un manual muy sencillo elaborado por un equipo de técnicos especializados en discapacidad del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), alumnos avanzados de 26 ex industriales aprenden cómo fabricar una herramienta para el aula y, de paso, conocer de qué se trata la hipoacusia, una disminución leve, moderada o profunda de la audición que afecta a 5 de cada 1000 recién nacidos.
Como en las escuelas técnicas de Chaco, Formosa, Corrientes, Entre Ríos, Misiones, Río Negro, Salta, Buenos Aires y Santa Cruz, los alumnos porteños Félix Irala, Matías Henríquez y Fabio Beratz fabricaron este dispositivo llamado aro magnético, para un aula de la Escuela de Educación Especial y Formación Laboral N° 36, de Parque de los Patricios. En el primer piso, en un aula taller los esperaron a media mañana Gustavo (de 25 años), que tiene hipoacusia, Martín (de 25) y Víctor (de 21) con delantales azules de trabajo.
Mientras lijaban sillas de madera para restaurarlas, observaban con curiosidad cómo Félix, Matías y Fabio, con un par de años menos, instalaban el cable que actúa como aro en el perímetro del recinto. Al conectarlo a un amplificador, ese cable forma el campo magnético que "copia" la voz del maestro para que los alumnos con hipoacusia la capten sin los ruidos del ambiente.
"Oigo mejor", dijo Gustavo, mientras practicaba con Martín cómo escribir las mayúsculas en imprenta prolijamente en un cuaderno. Mientras, los alumnos invitados hacían los últimos ajustes. "Esto me permite aprender, pero también me sirve en lo moral: veo la cara que ponen los chicos y me devuelven una sonrisa. Seguro recibiremos más sonrisas porque vamos a construir más dispositivos en nuestro colegio", dijo Félix, alumno de 4° año, de la Escuela Técnica N° 29, de Boedo.

Puro entusiasmo

Según cuenta el equipo del INTI que dirige el ingeniero Rafael Kohanoff, la producción de dispositivos para personas con discapacidad motriz y auditiva suscita puro entusiasmo en los alumnos de las escuelas técnicas que visitan. Tanto que Matías, Fabio y Félix reemplazaron la producción de una válvula con dos pistones en el Club de Ciencias de la escuela por la de tres aros magnéticos, dos para salas del Palacio San Martín y uno para la escuela de Parque de los Patricios.
"Le «metimos pata» al aro porque es más importante para otras personas. Nos entrenamos y nos salió muy bien con el manual", dijo Matías. Y Fabio fue más allá: "Muchas veces nos preguntamos para qué sirve mucho de lo que tenemos que hacer en el colegio. Pero cuando estamos delante de algo como esto, nos damos cuenta de para qué estudiamos. Toda esta información también sirve para ayudar a los demás".
A punto de cumplir 86 años, el ingeniero Kohanoff se sigue emocionando cuando ve con qué facilidad los más jóvenes se integran. "No inventamos nada; adaptamos las soluciones técnicas que existen a la necesidad de la población con discapacidades -dijo-. Empezamos por quienes más lo necesitan, las personas con discapacidad, sobre todo del interior, donde las necesidades son tremendas."
Más de 250 escuelas ya solicitaron la instalación del aro y otras 100 recibieron la capacitación y el manual. "Cuando me dicen que un grupo de alumnos de una escuela técnica de Salta visitó una escuela de educación especial para comprender qué necesitan los chicos, compruebo que el valor de esa integración no tiene medida", agregó Kohanoff, director del Centro de Tecnologías para la Salud y la Discapacidad del INTI ( www.inti.gov.ar/discapacidad ).
La directora de la escuela de educación especial, Silvina Larrosa, explicó: "Muchas veces, esta discapacidad tiene que ver con la falta de estímulos. En este caso, el alumno por el que se instaló el aro magnético tiene audífono, pero el dispositivo va a mejorar su calidad de vida en la escuela. Además, tenemos una docente con hipoacusia, a la que también le será muy útil".
El aro magnético, según precisó Juan José Agrelo, supervisor adjunto de Educación Especial de la Ciudad de Buenos Aires, es útil para alumnos con hipoacusia leve a moderada, es decir, con un 30-40% de audición, según sea bilateral o unilateral.
Para compensar la falta de audífono que el ingeniero Kohanoff observó en su recorrido por las escuelas de varias provincias, el técnico Mario Aguilar Salomón desarrolló un prototipo de receptor económico (que cuesta 20 pesos), con pilas recargables por una celda solar como la que tienen las calculadoras. "Y funciona realmente bien", aseguró Aguilar Salomón.
lanacion.com

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