domingo, 22 de agosto de 2010

La estructura del VIH es distinta en sangre y semen

La idea de que la estructura del virus que causa el sida podría variar en función del compartimento del cuerpo en el que se encuentra se ha sospechado desde hace tiempo. Una investigación publicada en 'PLoS Patogens' revela que así sucede en algunos pacientes, una particularidad que ayudará a comprender mejor el proceso de transmisión del VIH.
"El virus en el tracto seminal puede ser diferente por dos razones: primero, porque puede adaptarse a este ambiente y, como resultado, crece mejor aquí que los virus de la sangre; segundo, porque los virus que se replican en este tracto se aíslan mucho de la población sanguínea y pueden volverse distintos por casualidad", explica a ELMUNDO.es Ronald Swanstrom, del Centro para la Investigación del Sida de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (EEUU).
Aunque aún "no sabemos cuál de estas dos posibilidades explica que la población [del VIH] del semen sea diferente", continúa el autor, su análisis del gen que codifica la proteína Env del VIH (que forma la superficie del virus y es
clave en la infección) demuestra que así sucede en algunos varones seropositivos.

Una nueva pieza del puzle
El contacto sexual es la principal vía de infección del virus del sida. En la mayor parte de los casos, es el hombre el que lo transmite. Por eso, averiguar cómo es el VIH en el tracto genital masculino es "crucial para comprender el fenómeno de la transmisión y la naturaleza del virus que se propaga", indica el trabajo.
Si los cambios observados por Swanstrom y sus colegas influyen o no en cómo se transmite el
VIH es algo que "aún no sabemos", explica el investigador, "es muy pronto para especular". Pero "podemos decir que mirando simplemente al virus en la sangre obtenemos una fotografía incompleta del donante masculino en la transmisión", añade.
Con la constatación de este proceso de compartimentación del VIH, "queda claro que el virus de la sangre no representa siempre el que está presente en el momento del contagio", señala el autor. "Necesitamos determinar si tiene alguna propiedad especial a la hora de invadir las células del huésped", concluye.
elmundo.es

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